lunes, 5 de septiembre de 2016

Gandalf - Gandalf (1968)


A finales de los 60’, un grupo neoyorquino de pop psicodélico de gran calidad llamado Gandalf saca a la luz su homónimo y primer LP. La banda, fundada años atrás por el guitarrista Peter Sando el bajista y vocalista Bob Muller, el batería Davy Bauer y el teclista Frank Hubach, sin saberlo, compuso una de las obras musicales más perfectas del panorama psicodélico. Una obra que, debido a su excentricidad, no tuvo reconocimiento alguno en su tiempo. Afortunadamente para nosotros los oyentes, este magnífico trabajo sigue pudiendo ser escuchado y el tiempo, poco a poco, lo está poniendo en el lugar dónde merece estar.

El disco comienza con una suave melodía a órgano que poco a poco deja paso a una guitarra minimalista. Se trata del tema Golden Earrings, una de las canciones más rompedoras jamás compuestas. Comienza siendo un corte minimalista, simple y melancólica cuando, de repente, una disonancia aparece cortando al oyente su respiración por unos segundos para, posteriormente, volver a la tranquilidad. Y esto, señores, en tan solo poco menos de tres minutos.
Le sucede Hang on to a Dream, de ritmo similar a la anterior. Igualmente está presente una guitarra minimalista, una que no trata de sobresalir, sino de cortar la sobresaliente voz del cantante. Sin embargo, este tema, adornado con un permanente teclado, esconde un estribillo arrollador, que contrasta con la lentitud del resto del corte.

Con un bajo distorsionado se presenta la canción más corta del disco, con poco menos de dos minutos de duración. Se trata de un tema rockero, relevante por ser el de los pocos en los que podemos ver la técnica del guitarrista. Perfecto preludio para amenizar la siguiente parte del LP.

Los dos temas siguientes son quizás los más flojos. Y no es porque pierdan calidad, sino porque son un intento de comercializar un tipo de música que no se puede tratar de esa manera. Cual canción navideña de ascensor, aparece Scarlett Ribbons que se queda en eso, una canción de ascensor con cierta influencia psicodélica. La siguiente, You Upset the Grace of Living, notablemente mejor y más animada que la anterior suena a los Beatles. Como ya se ha mencionado, no es que sean canciones precisamente malas, el problema es que no suenan a Gandalf, no suenan al sonido que nos tenían acostumbrado a escuchar.

Alejándonos de estos dos intentos desesperados por entrar en la radio, damos paso al siguiente corte. El sitar siempre nos indica que se viene algo grande, y esta no es la excepción que confirma la norma. Gandalf arroja al vacío todo el minimalismo instrumental para entregarse a una preciosa canción con toques progresivos. Sobresale el teclista, el cual nos deleita casi al finalizar la canción con un enorme solo.

Y al fin, sonido del principio vuelve. Y no vuelve como quién no quiere la cosa, no, vuelve en el mejor tema compuesto por la banda (con permiso del anterior y del último corte), Nature Boy. Este tema lo tiene todo para ser perfecto, comienza minimalista, como los dos primeros, con la diferencia de que tiene un estupendo solo de guitarra, como el tercero. La sobresaliente voz del cantante pone el broche de oro a una de las mejores canciones compuestas de todos los tiempos.

Tiffany Rings vuelve a sonar a ascensor, al igual que Scarlett Ribbonss, sin embargo esta suena algo distinto. Quizás sea su corta duración lo que hace que no se convierta en el hermano gemelo de la anterior, pero el caso es que suena como su versión mejorada.
El siguiente corte, Me about you, es difícil de comentar. Demasiado etéreo para una escucha detenida. Lo que sí se puede describir es una sensación de estar flotando al escuchar los primeros segundos de este tema para, poco después, golpearte contra el suelo y realizar un precioso viaje en montaña rusa hacia la siguiente canción.

I Watch the Moon sirve de colofón para esta brillante obra. Se trata de una canción extremadamente progresiva, pero de muy corta duración. Es un tema para desgranar y estudiar poco a poco. La canción definitiva, donde se recogen todas las influencias de los cortes anteriores, desde el minimalismo de la guitarra hasta el ya nombrado sonido a los Beatles, finalizando con una soberbia parte instrumental que hace recordar a los magníficos Camel, unos astros del progresivo.

Una lástima que, a pesar de los intentos de catapultar esta música hacia la radio, este grupo no haya tenido la repercusión necesaria para que sus miembros decidiesen continuar. Tras este LP, los músicos decidieron separarse. Me alegra pensar que, si las cosas hubiesen sido diferentes, ahora mismo estaríamos hablando de Gandalf como si ahora mismo hablásemos de The Doors o de cualquiera de los grandes de la psicodelia.

En cuanto a su valoración, es un disco casi perfecto. Lo hubiese sido de no ser por aquellos dos intentos de música comercial, pero supongo que de algo tenían que comer.

8.75/10


No hay comentarios:

Publicar un comentario